Domínguez impulsará una evolución del modelo urbano para una Pontevedra más verde, humana y accesible

5 agosto, 2026

  • El líder del PP plantea un plan para plantar 2.000 árboles; crear una red de refugios climáticos en todos los barrios; ampliar la dotación de bancos, papeleras y fuentes; y completar el modelo peatonal con aparcamientos disuasorios de proximidad
  • El alcaldable se compromete a “escribir el siguiente capítulo” de un Ayuntamiento que, en los últimos años, ha apostado por obras urbanas en las que predominan “grandes superficies de granito y hormigón, pocas zonas de sombra y escasa vegetación”

El presidente local y portavoz municipal del Partido Popular de Pontevedra, Rafa Domínguez, ha presentado una batería de propuestas con el objetivo de impulsar una evolución del modelo urbano actual, apostando por la renaturalización de los espacios públicos, el incremento del arbolado, la dotación de nuevo mobiliario urbano y la adaptación al cambio climático.

Domínguez ha defendido que, después de 27 años con el mismo modelo, Pontevedra debe afrontar una nueva etapa urbanística que permita mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pontevedreses, además de responder a los desafíos ambientales de las próximas décadas: “Una ciudad más verde, más humana y más accesible”.

El dirigente popular ha dicho que el PP de Pontevedra no cuestiona el modelo peatonal de Pontevedra. “No queremos volver al coche. Ese no es el debate. Defendemos el modelo peatonal y creemos que debe mantenerse salvo en contadas excepciones como es el caso de Reina Victoria”, ha asegurado, antes de manifestar su intención de dar un paso más que debe consistir en “hacer una ciudad más verde, más fresca, más amable y más saludable, como está sucediendo por toda Europa con nuevos y modernos criterios de diseño urbano”.

En este sentido, ha profundizado en que “las ciudades cambian porque cambian las necesidades de quienes viven en ellas”, en referencia a cuestiones fundamentales como el cambio climático, las olas de calor, el envejecimiento de la población o la salud pública, que hacen necesario adaptar el modelo urbano para afrontar los retos de la actualidad.

En contra de su criterio, el Gobierno local ha apostado en los últimos años por actuaciones urbanas en las que se predominan “grandes superficies de granito y hormigón, poca vegetación, pocas zonas de sombra, pocos bancos para sentarse y menos papeleras”. Además, ha insistido en que “el urbanismo no debe limitarse a crear lugares por los que pasar. Debe crear lugares donde apetezca quedarse, favoreciendo espacios de convivencia y descanso para vecinos de todas las edades”.

Como ejemplos, ha citado el caos de tráfico de Michelena en hora punta, el proyecto fallido del skatepark de Reina Victoria, la circulación en zigzag de Ernesto Caballero, el abandono del proyecto de la Plaza de la Libertad o la ausencia total de árboles en José Casal y la falta de zonas verdes en el barrio residencial de Valdecorvos.

La propuesta presentada por Domínguez incluye un plan para plantar 2.000 árboles de gran porte en calles, plazas y barrios; aumentar las superficies verdes y permeables; crear una red de refugios climáticos en todos los barrios; ampliar la dotación de bancos, papeleras y fuentes; diseñar los espacios públicos pensando en personas mayores, infancia y personas con movilidad reducida; incorporar criterios de adaptación al cambio climático en todas las obras municipales y completar el modelo peatonal con aparcamientos disuasorios de proximidad.

“Nuestro objetivo no es hacer una ciudad más bonita únicamente. Queremos una ciudad que reduzca la temperatura en verano, mejore la salud, impulse el comercio local y haga más agradable la vida cotidiana”, ha asegurado Domínguez.

El portavoz popular ha concluido asegurando que la propuesta presentada busca “escribir el siguiente capítulo” de una ciudad que avance y se marque metas ambiciosas pero alcanzables. “El futuro de Pontevedra no pasa por más granito, pasa por más árboles. No pasa por calles más duras, pasa por calles más humanas”, ha afirmado, antes de pedir a todos los ciudadanos su confianza para “poner fecha de caducidad a la dictadura del cemento de Lores”.